martes, 12 de julio de 2011

Mayo

Mayo, miras a la carretera y el calor te levanta dolor de cabeza.
Lo único que ves en el horizonte es una bola de fuego que calienta tu cuerpo, y tu alma.
Ni un silbido de aire viene para saciar tu piel de oxigeno.
Camino descalza sobre el asfalto que parece derretirse bajo mis pies.
Ni una miserable sombra ofrece calma a mi piel ardiente.
Mi espalda desnuda arde como el infierno de Alighieri, con todos sus círculos.
En momentos así ansías el eclipse total, sueñas con las sombras, con la noche.
El diablo tienta de muchas formas.
Ando por inercia hacia donde me lleva el camino. Vago por la carretera desierta en busca de mi libertad, pero solo asemeja un recuerdo.
Encamino mi vida hacia un lugar absurdo, la nada, siempre hacia delante.
Aunque regrese al punto de partida,
Y luego piensas en lo que has hecho en tu vida, y lo único que recuerdas es el camino, nunca la meta.